Ransomware, el secuestro de datos a cambio de dinero que sufren empresas y administraciones
Ransomware, el secuestro de datos a cambio de dinero que sufren empresas y
administraciones
Publicadolunes, 10 mayo 2021
FUENTES OFICIALES (COMUNICADOS, BASES DE DATOS, BOE)
En las
últimas semanas hemos visto caer ante un ataque de ransomware a operadoras de teléfono, ayuntamientos, ministerios e incluso al Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE).
En el momento de publicación de este artículo, medios de comunicación y
fundaciones dependientes de un ministerio nacional tienen sus páginas web
caídas porque la empresa que las tiene alojadas en su nube ha sufrido un ciberataque por este tipo de virus.
El
ransomware, como explicamos en este artículo de Maldita Tecnología,
es un tipo de virus informático que actúa secuestrando
la información almacenada en los servidores de una empresa o
administración y cifrándola para hacerla inaccesible.
Una vez hecho eso, los ciberatacantes piden un rescate económico a
cambio de la clave criptográfica que permitirá desencriptarla y
hacerla legible de nuevo para sus propietarios.
La base
de este tipo de programa malicioso o malware es el chantaje: si no se accede a
pagar lo que piden los ciberdelincuentes, normalmente estos amenazan con publicar o incluso borrar la información que
han sustraído (ransom significa
‘secuestro’ en inglés). En muchos casos, esta incluye los datos personales de
los clientes de una empresa o los ciudadanos de una región, por lo que las
entidades no quieren arriesgarse a dejar que esto ocurra y pagan. Sobre todo
porque, en el caso del borrado y de no contar con una copia de seguridad se
quedarían sin los datos.
Imaginaos
este caso con una gestoría que tramita las nóminas y la documentación de
facturación de 40 ó 50 compañías: si no pueden acceder a esa información y
tampoco cuentan con un backup (una copia de seguridad a la que recurrir), todas
las personas que dependen de su gestión se quedarían sin su sueldo mientras se
recupera la empresa.
Combatir
este tipo de ataque es sumamente difícil porque, a menos que se haya
hecho una buena labor preventiva para que el robo de
datos no suponga un problema a nivel de infraestructura para la empresa, el
chantaje deja a las víctimas sin capacidad de actuación. De ahí que sea tan
difícil para una entidad como el SEPE o una empresa de almacenamiento en la
nube recuperar su servicio como si nada.
Ciberpolizas contra los ransomware: para qué sirven y por qué pueden
terminar desapareciendo
La forma
que tienen algunas empresas de combatir estos ataques es contratando ciberpolizas a aseguradoras para cubrir los gastos del
rescate de los datos. Pero hasta ese mecanismo está empezando a ser
un problema porque se fomenta el resolver el problema cediendo a las
extorsiones de los ciberdelincuentes.
En
algunos países, como Francia, ya han considerado que estas cláusulas son contraproducentes. El resultado es que
una compañía internacional de seguros, AXA, ha decidido eliminar de las pólizas de seguridad informática que ofrece el
pago por ataques de ransomware para sus clientes franceses.
Según la agencia de noticias Associated Press, Francia es el
segundo país después de Estados Unidos que más ataques de este tipo recibe y de
ahí esta decisión.
¿Dejar
de ceder a los chantajes es entonces la única solución para parar este tipo de
ataques? “Normalizar el pago no solo ha hecho que el negocio del seguro no sea
rentable sino que ha alimentado la propia industria del cibercrimen. Recordemos
que una de las estrategias contra los atacantes es que si no se les paga, el negocio de la extorsión dejará de serles
rentable”, expone en su perfil de Twitter Sergio de los Santos,
especialista de ciberseguridad en ElevenPaths.
Las
autoridades siempre recomiendan que no se realice el pago, pero eso deja a las
empresas en la misma encrucijada: o lo hacen o pierden el acceso a su servicio
y se meten en un lío igual de grande, el de hacer frente a las
consecuencias de perder los datos de sus clientes: “Que se filtren
esos datos implica una responsabilidad desde el punto de vista de la reputación
pero también dependiendo de la sensibilidad de esos datos hablamos de multas,
pérdidas de clientes, etc.”, recalca a Maldita Tecnología Marta
Beltrán, coordinadora del Grado en Ingeniería de la Ciberseguridad de la
Universidad Rey Juan Carrlos.
La pandemia de COVID-19 ha resaltado lo fácil que es alcanzarnos con este
tipo de ataques
Ataques
con ransomware llevan produciéndose ya años y años y algunos han tenido una repercusión muy grande, tal y
como nos recuerda Jorge Louzao, un maldito especialista en ciberseguridad que
nos presta sus superpoderes, pero la facilidad con la que atacan ahora a
sistemas de riesgo como hospitales o ayuntamientos los ha hecho mucho más mediáticos, especialmente en
España.
La
pandemia de COVID-19 ha hecho además que cosas que antes teníamos
normalizadas que ocurrieran en el mundo offline, como ir al colegio o ir al
médico, ahora transcurran en Internet. De ahí que el Centro Nacional
de Inteligencia, del que depende el Centro Criptológico Nacional (CCN),
alertase a finales de 2020 que los ataques informáticos se habían duplicado respecto al año anterior,
según recogió Efe en una presentación de su directora.
“El
problema de la seguridad informática es que en muchos sitios no se aplica
correctamente: el trabajo es minimizar el daño y tratar de
evitar que entren pero siempre pensando que van a conseguir entrar.
A partir de ese punto, analizas cómo minimizar el daño y creas una serie de
medidas para que, si entran y consiguen algo, que sea basura para ellos”,
aclara Louzao.
El ransomware ‘como servicio’ o por qué cada vez se necesita menos tener
conocimientos informáticos
Louzao
recuerda que parte de la motivación para atacar a un ministerio o a una empresa
es que “hay gente con ganas de conseguir dinero fácil”, pero que hay una razón
de trasfondo mucho más importante: “Hay actores extranjeros pagados por gobiernos que lo que buscan es desestabilizar las economías. El
ataque al SEPE, si llega a ir más allá y no se cobran las prestaciones, hubiese
afectado mucho a la economía”.
En su
opinión, la razón por la que hay ataques con ransomware tan difíciles de
combatir es porque quienes los diseñan están en países que no tienen un modelo
democrático que pueden permitirse pagar y formar a personas para crear este
tipo de virus con un fin concreto: “La situación a la que nos enfrentamos es
que ellos no juegan con tus reglas porque tú [como
empresa o gobierno] estás en un estado de derecho y tienes que seguir unos
procedimientos, poner denuncias llegado el caso… A los ciberdelincuentes les da
igual todo esto porque ellos están en una batalla”.
Tampoco se necesita tener conocimientos informáticos para
dirigir un ataque de este tipo si sabes a quién puedes “comprar” el servicio,
según nos explica Beltrán.
“Hay
mafias que crean ransomware como un servicio (‘as a service’ en inglés):
programan un ransomware y lo ponen a la venta o incluso crean una campaña para
venderlo. Es un modelo de negocio para los cibercriminales muy fuerte porque ven que les funciona: hacen campañas
muy rápidas donde consiguen mucho dinero en poco tiempo, igual que antes se
contrataba a un mercenario”, detalla esta especialista.
El
problema para perseguir a estos grupos es que a nivel tecnológico están
“deslocalizados geográficamente”: “Las víctimas están en un país, el ataque se
ha lanzado desde otro, la mafia que lo ha lanzado está en otro, quien lo ha
contratado está en otro y así”, señala.
Cómo hacerles frente: las copias de seguridad y la formación son esenciales
para paliar los efectos de un ransomware
Hay que
tener en cuenta que, aunque hay ransomware más sofisticados que pueden
encontrar, digamos, una “puerta trasera” en una red informática, normalmente este tipo de virus entran por un fallo humano.
Aplicando ingeniería social es, según Beltrán, como los
ciberatacantes consiguen entrar la mayoría de las veces en los sistemas.
“Los
vectores de entrada de ransomware son los tradicionales de
cualquier software malicioso: el email, al que
adjunto un archivo que hace que te infectes como un PDF o un Excel de una
factura o un link en el que pinchas y te llevan a un sitio
malicioso en el que te terminas infectando a través de una vulnerabilidad en tu
ordenador”, precisa. “Otro tipo de entrada son los links acortados, nos hemos acostumbrado a pinchar en
estos enlaces acortados en redes sociales, pero en realidad no ves el enlace y
confías en él porque está en Facebook o Twitter, pero puede llevarte a un sitio
malicioso”.
Por eso,
sin que se forme a los empleados de una empresa al menos en nociones básicas de
seguridad informática, hacer frente a este ataque seguirá siendo un imposible.
Además, según esta especialista, la herramienta principal para protegerse de un
ransomware si no se quiere pagar el rescate es asegurarse siempre de
tener una copia de seguridad de todos los datos. Así, si un
ciberataque con ransomware se hace con ellos y los cifra, la entidad puede
seguir teniendo acceso a ellos y puede poner en marcha de nuevo sus sistemas.
Eso a nivel infraestructura, porque como hemos explicado antes todavía no hay un consenso, más allá de no pagar a los delincuentes, sobre qué hacer cuando el chantaje es extremo y nos amenazan con publicar toda la información que se tiene en Internet, dañando así la reputación de un organismo, pero también la privacidad de los usuarios.
FUENTE: https://maldita.es/malditatecnologia/


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